Desesperante. Lo de la Agencia Tributaria es desesperante. Como autónomo a menudo tengo que presentar declaraciones, así que por fin me he decidido a solicitar un certificado digital. Por tanto tendré que pasar por alguna delegación a hacer aquello de la verificación de identidad y demás. Y me ha dado por pensar que sería buena idea llamar para pedir cita previa en la delegación a la que me va mejor acudir (en este caso la de Terrassa porque mañana tengo una reunión con un posible cliente ahí y aprovecharía el viaje). Más que nada porque falta que no tengas cita previa y vayas directamente para que te exijan que la tuvieras (me ha ocurrido ya anteriormente).
He buscado en la página web de la Agencia tributaria y no he encontrado ninguna aplicación online para pedir cita previa (lástima, habría sido un buen punto) ni ningún teléfono específico para ello, así que me ha dado por llamar al de Información Tributaria (901 33 55 33). Ojo que para encontrar este teléfono tampoco ha sido sencillo… parece que en la Agencia Tributaria tienen cero ganas de que el contribuyente pueda contactar con ellos, porque el apartado de Direcciones y teléfonos aparece al final del todo de la página (última opción) en letra pequeñita. Vamos, que paguen ustedes pero no nos molesten, por favor.
Total, que llamo al 901 33 55 33 y me sale el típico menú automático donde ninguna opción es la que yo quiero (todas son para temas mucho más específicos). Me espero a ver si sale una operadora pero no, simplemente se corta la llamada.
Genial. A todo esto el número ni siquiera es gratuíto (paguen ustedes pero no nos molesten, por favor… y si consiguen molestarnos al menos paguen también por ello).
Llamo de nuevo y marco cualquier opción. Después ya le comentaré a quien me coja el teléfono que en realidad solo quiero pedir una cita pero que claro, el menú, la centralita, los nervios, esas cosas… Empieza a sonar timbre de llamada. Uno, dos, tres… muchos. Y se cuelga. No puede ser, se cuelga. No vuelvo al menú ni me ponen musiquita, no, simplemente me cuelgan.
Insisto una tercera vez con idéntico resultado. Nivel de indignación aumentando.
Decido cambiar de táctica (me siento estúpido llamando de nuevo a un número en el que me cuelgan una vez tras otra). Vuelvo a la página web al apartado de Direcciones y teléfonos (ese semioculto, sí) y esta vez lo intento con el número del Centro de Atención Telefónica (901 200 345). Me sale un menú, cómo no. Distinto al del primer número, pero también con las opciones acotadas sin que la última sea “para otros temas marque X” o “para otros temas espere a ser atendido por un operador, por favor”. Nada, o tu opción está entre las expuestas o improvisa qué haces. Improviso marcar cualquier opción. Y ellos improvisan colgarme la llamada directamente. No me lo creo. No puede ser.
Insisto una segunda vez. Idéntico resultado. Insisto una tercera. Ídem.
Cambio de nuevo de táctica: llamaré directamente a la delegación de Terrassa. ¿Adivináis? Me sale un menú telefónico con muchas opciones, ninguna de las cuáles es genérica o la opción de permanecer a la espera. Así que de nuevo marco la opción que me parece más relacionada con certificados digitales, pese a que ninguna lo es. Salto a un segundo menú en el que marco 1 para ser atendido en catalán o 2 para serlo en castellano. ¡Genial, por fin me atenderá alguien! Pulso 1. Suenan unos cuantos tonos de llamada, me descuelgan (emoción en aumento)… ¡y me cuelgan! (indignación por las nubes).
Está bien. El funcionario que habla catalán estará ocupado, me da igual, a estas alturas me conformo con atención en francés, inglés o latín clásico. Vuelvo a llamarles. Paso el primer menú. Llego al segundo menú. Marco 2. Suena tono de llamada (expectación)… sigue sonando tono de llamada (mal presagio). Se cuelga directamente (indignación a nivel máximo, ganas de matar).
Lo he intentado en Información Tributaria, en Centro de Atención Telefónica y en la propia delegación de Terrassa. ¿Cómo demonios consigo hablar con alguien de la Agencia Tributaria? No, en serio, ¿cómo?
En la página web también hay un teléfono de Servicio automático (901 12 12 24), pero si el servicio automático de los números que no son del servicio automático ya están robotizados hasta la estupidez, qué no ocurrirá con el servicio automático del propio Servicio automático… Pero en fin, lo intento, que no sea dicho.
Primer menú… pulso 1 para castellano para aumentar las opciones de ser atendido, ni que sea por aquello de que cualquier operador sabe castellano y no todos sabrán catalán o euskera.
Segundo menú… persona física o jurídica. Pulso 1 para persona física, aunque a estas alturas ya me siento un hombre-máquina y tal vez debería pulsar 7 o 23, pero pulso 1.
Tercer menú… documento nacional de identidad o documento de extranjería. Pulso 1, tengo de eso.
Cuarto menú… introduzco el DNI dígito a dígito y rezando porque ninguna tecla se pulse dos veces (siempre ocurre en momentos críticos).
Quinto menú… confirmar el DNI. Pero me lo recitan en millones cuando yo siempre lo digo dígito a dígito, así que asumo que lo que habrá dicho será mi DNI y pulso 1 para confirmar que es correcto.
Sexto menú… el menú glorioso por fin. Cuatro o cinco opciones con las posibilidades que la Agencia Tributaria considera que puedo tener para molestarles por teléfono (¡qué osado!). Ninguna de ellas, ni que decir tiene, la opción de pedir una simple cita en una delegación o hablar con alguna otra persona física. Así que pulso el 1 por costumbre (se correspondía con no sé qué historias de mis datos fiscales para la declaración de la renta).
Me dice que me espere un momentito (de nuevo emoción creciendo -soy de fácil emocionar-). Y acto seguido me dice que lamentablemente esa opción del menú no está disponible para mí porque en su base de datos consta que ejerzo actividades profesionales (cierto, y a estas alturas planeo añadir las de sicario también). Y… sí… me cuelgan la llamada. Nada de volver al menú, nada de permitir una segunda opción. Nada. Llamada colgada.
Resumen: nueve llamadas a cuatro números distintos todos ellos de la Agencia Tributaria. No he conseguido hablar con nadie. No he conseguido solicitar una cita previa para una operación tan sencilla como verificar los datos para obtener un certificado digital. Pero lo que es peor… me quedo con la sensación que no haber conseguido contactar con ellos es justamente lo que pretenden: la opción de Direcciones y teléfonos como la última en la página web (precedida de una denominada Contacte (Exclusivamente cuestiones informáticas), no vaya a tener alguien la tentación de contactar con ellos para cuestiones no informáticas como por ejemplo, qué sé yo, algo relacionado con temas tributarios), la imposibilidad de hablar con nadie humano en los teléfonos, las opciones cerradas y sin posibilidad de vuelta atrás en los menús, las llamadas colgándose una vez tras otra…
En serio, muy indignante. Mañana acudiré directamente a la delegación por el tema del certificado y algún funcionario me dirá que no me puede atender sin cita previa que tendría que haber pedido por teléfono. Y entonces…
Terrassa, 22 de abril de 2009.
Contribuyente enajenado destroza delegación de Hacienda entre carcajadas histéricas.
Los hechos ocurrieron durante la mañana de ayer en la delegación de la Agencia Tributaria en la localidad barcelonesa de Terrassa alrededor de las once de la mañana. El sujeto, de 30 años y que responde a las siglas de AMG, arremetió repentinamente contra todo lo que se movía -y lo que no- en las oficinas de la delegación entre risas nerviosas y gritos de “¡¡¡para ser atendido en catalán pulse la opción uno, muajahahaja!!!”. Cuando los agentes del cuerpo policial pudieron reducirle, los daños en la estructura de la delegación eran ya considerables. Se desconoce qué pudo ocurrirle a dicho contribuyente para llevarle a actuar con tamañana violencia.
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